| Una mañana de mayo del 2004, la imagen fotográfica
de dos seres; hombre y mujer, indios, con bellas y simples ropas, sentados
en un sencillo trono lleno de simbología a mi entender sin saber.
Me transmitía la sensación más placentera, cálida
y adorable, con la mayor fuerza que yo hubiera experimentado anteriormente.
Supe que tenia que conocerles, por lo que cuando me dijeron que ese fin
de semana habría un taller de Iluminación, aunque el nombre
me pareció como nada que ver, dije si las condiciones se dan allí estaré. Sigo siendo formal dentro del cambio que estoy experimentando. Me pidieron relatar la experiencia de Iluminación, pero inmediatamente me pregunté ¿qué pasa con el destinatario que no me conoce ni ahora ni antes? Creí necesario reseñar que desde pequeña me he y han considerado una "buscadora" por lo que he tenido acercamientos a Dios, a ese Dios, que intuyo, nos creó para ser felices. En ciertas etapas de mi vida puedo decir que experimente justamente lo contrario. Teniendo una de esas vidas que a muchos suena como ideal, marido que me quiere, hijos sanos, inteligentes, buenas personas, etc. ¿Por qué seguía teniendo la necesidad de completarme de conocerme, de contactarme con el mundo invisible a mis sentidos, pero revelado como presencia permanente? Me familiaricé con La Energía Universal y estudie con Don Humberto Maturana, las que entre otras aproximaciones, considero como lo más significativo en cambios de mi percepción y condición de ser persona integralmente desarrollada. A ese taller solo fui por lo que esa imagen me transmite y tenia claro que las personas que impartieran esta técnica o energía eran muy necesarios pero no los protagonistas de esta ceremonia, lo que dijeran o no dijeran me tenía totalmente sin cuidado. Llegue a un grupo que ya se conocía, todos jóvenes, yo me mantuve en mi misma, casi sin interacción con los que allí estaban. Hice los ejercicios, meditaciones, ceremonias desde el mayor compromiso conmigo misma. Cuando llegó el momento de recibir la Diksha mi cuerpo experimentó la total integración, mente- cuerpo, Yin-Yang, afuera-adentro; ese instante fue indescriptible. Mi cuerpo fue capaz de experimentarlo por breves o breves fracciones de segundo, pasando luego a una entrega de la dirección de la mente sobre el cuerpo, integrando esta maquinita tan perfecta que ahora era posible sentir con todas sus piezas, completamente armónicas y preparadas para la experiencia que la vida pueda ofrecer. De regreso a casa los únicos en notar un cambio fueron mis perros, al llegar fueron tan insistentes que no me quedó otra que hacerles cariño por largo rato, Nunca antes habían tenido la actitud aquella. Hay líquidos en mi cuerpo, siento gorjeos que circulan. Después de recibir la Diksha o las Dikshas, tuve la sensación de algo que entraba desde mi brazo izquierdo hacia el interior, cruzando a la altura de mi corazón hasta salir por el brazo derecho. Lentamente esta circulación liquida ha ido disminuyendo con el correr de los días. Recuerdo dos crisis fuertes. Durante la primera semana tuve un estado de desasosiego, de dolor, de verme en mis peores estados y acciones como persona, sentí rabia, dolor, pena, angustia... Hasta que logre sentarme, aquietarme y sintonicé con ese estado que se me hacia inaguantable. Permití sentirlo completamente sin juzgarlo. Siguiendo sabias recomendaciones. No recuerdo si fue un día o unas horas después, tuve un estado de angustia que se presento, en el supermercado, sufrí de desorientación, iba y volvía al mismo lugar, a ratos sentía que dejaba de oír y mis oídos latían, esto lo asocio a la desorientación que sufrí. Pero tuve que salir de ese sitio pues sentía una energía muy densa que me alteraba la entrada de aire. Esa sensación angustiosa creció y creció, llegué a casa y no aguantaba permanecer allí, no sabia si seria capaz de manejar; logré definir que deseaba intensamente ir a la montaña (pude conducir el auto totalmente normal)... caminé, caminé, caminé, respiré, lloré, miré... Allí llega mi encuentro interior (había bajado una imagen de Amma y Bhagaván desde Internet) medité frente a esta borrosa imagen, y pregunté qué debía hacer. "Repite el nombre", ¿cuál nombre?, "tu propio nombre". Fueron varias las diferentes entonaciones del nombre hasta que se fue haciendo cada vez mas dulce y placentero, el nombre y el estado llegando a cambiar en uno de total alegría. Por poder experimentar la naturaleza que me rodeaba. Disfruté de aquel lugar y ese encuentro enormemente. Siento permanentemente la energía de Amma y Bhagaván en mi pecho, es una sensación de profundo placer, quietud, paz, contención, algo late de otra forma. A ratos estoy tonta, tonta no entiendo que se habla, a ratos quieta, a ratos a mil por hora. Triste, contenta; siento mucha necesidad de estar sola. Cuando medito en Amma y Baghaván mi cuerpo se mueve de un lado a otro, hacia abajo y adelante y atrás. Hoy encontré en la pág. Web un articulo que muestra a B. y A. finalizando con una frase que me resonó a lo que describí cuando tuve la Diksha; la frase dice: "...and there will be harmony of Yin and Yang within" [“…y habrá armonía de Yin y Yang adentro”]. Recordé que la forma en que yo intenté explicar lo inexplicable fue que VIVÍ la experiencia de la transformación del Yang en Yin. Siento la urgente necesidad de compartir y dar a conocer este taller entre todas las personas que a lo largo de mi desarrollo he conocido. Muchas de ellas se emocionan, algunas han dado el paso de tomar el taller. Con una de esas queridas amigas tuve la experiencia de saber con total certeza a través del teléfono que tenia un nuevo hijo, saber que era hombre. A ella no la había visto hace más de 2 años. Ella me dijo: “Sigues tan bruja como siempre”, pero no era igual. Antes tenía la sensación, intuía. Esta vez fue con certeza absoluta. Íntimamente sé que estamos juntos por necesidad y creo, no casualidad, el haberme reencontrado con personas que en algún momento compartieron parte de su vida conmigo. Buscamos lo mismo. Camila Saavedra C. |