| Gracias a Amma y Bhagaván, a Gaby y Fer (¡¡¡Uds.
son de fierro!!!), a Juana, a Verito, a mi familia, a Pao y sobre todo
gracias a mí por ¡¡haberme animado!! Me encontraba leyendo un libro de Louise Hay, visualizando a mi padre en un ejercicio y sentí que se me caía el cuerpo... ¿adónde si estaba acostado en una cama? Moría del susto. Hasta ese entonces para mí Dios no existía, el Amor tampoco, mis únicos amigos eran los billetes y yo sólo quería 24 hs de paz absoluta y un millón de amigos... Unas horas después escuché una voz interior que liberó algo, de ahí en más mi proceso tomó envión, levantó vuelo, y no bajó más. Unos meses más tarde se me caen todas mis estructuras en 48 hs. Había concretado la decisión de concluir con la infelicidad que me provocaba convivir bajo el mismo techo con mi ex esposa. Dos días después llegó un telegrama de despido sin indemnización y me encontré sin casa, sin recursos económicos y sin mis hijas que no dejaron que las viera por un tiempo. Hacía un tiempo que tenía un libro de metafísica cristiana que todavía conservaba el celofán, me daba miedo abrirlo. Una persona me indicó que ése era el momento exacto para dar un paso más. Después me insulté por no haberlo hecho antes. Con el Curso en Milagros se liberó mucho de mí y me abrí a alcanzar la iluminación. Aparecen los Ishayas, que se propagandeaban como "la experiencia que propone el Curso en Milagros" pero en forma mecánica. Sentí que había que hacerlo. El regalo no se hizo esperar, en un par de semanas, tuve experiencias de energías que hacían mover al cuerpo por si mismo. Con un grupo de “ascenders” de los Ishayas participamos de una Jornada Introductoria de "esta cuestión de Bhagaván". La Diksha llegaría en julio en Capilla del Monte, pero ya me la había jugado otra vez, el día que señé la Jornada también había dejado algo a cuenta para el retiro en Córdoba. Otra vez un regalito... todavía no tenía la Diksha puesta y para mi sorpresa se presentaron Amma y Bhagaván en mi mente bajo la imagen sagrada cósmica, mi mente quería comprobar lo que yo no podía creer y por más que lo intentaba no podía mover la imagen, estaba pegada ahí en mi cerebro y podía recorrerla al detalle en todas sus partes. Todo mi proceso se basó en experimentar, no había otra forma de venderme absolutamente nada hasta que no me pasara. Aceptaba todo lo que me decían como "posible, pero no me consta". Fin de semana largo de julio en Córdoba y con Diksha de Iniciación. Estaba como nene con juguete nuevo, preparando todo lo que llevar, comprando ropa nueva, eligiendo vestuario para cada día. No fui el único. Éramos cuatro en el auto y llevábamos tantos bolsos que no entraban en el baúl. Dos días después de la Diksha comenzaron los efectos. Me abracé mientras dormía a mi novia de entonces y desaparecimos los dos, para formar un solo gran cuerpo. Fue tal el susto de ver que no estábamos que saltamos de la cama como resortes. De ahí en más, pasé por diferentes experiencias como sentir gusanitos calientes recorriendo el cerebro, manifestaciones del cuerpo moviéndose solo cada vez más asombrosas, comencé a tener por momentos clariaudiencia, clarividencia, telepatía, experimentar la energía de personas que se cruzaban por la calle, llevar solamente pasajeros en el auto que hablaban de su interés por entrar en un proceso como el que yo estaba, hasta que una experiencia peak marcó un cambio notorio. Una mañana estaba observando mis pensamientos como nos habían enseñado y en eso el cuerpo empezó a moverse por su cuenta una vez más. Entonces me puse a observar también al cuerpo, hasta que experimenté por unos segundos que no era mi cuerpo, ni mi mente, que no estaba en ninguno de los dos. Sentí miedo y angustia, una angustia que no se movió más de ahí, aflojaba alguna que otra vez, generalmente era suave y sutil, pero siempre estaba. Afuera fue acomodándose todo y observaba todo el tiempo perfección, sincronicidad, milagros de toda clase y tamaño, de este y otros planos, pero no podía siquiera esbozar un agradecimiento a tantos regalos. Podía estar observando un paisaje paradisíaco y no sentirme ni un poquito bien o conmovido. Había llegado la autenticidad en su más pura expresión. Y así anduve, aceptando como podía que eso era lo que me tocaba vivir y por algo no era al revés, ya nada estaba bajo mi control. Solté la idea de esperar que llegara la luz, el amor, la dicha, la prosperidad, todo estaba disponible pero tenía un claro registro de que yo ya no decidía por mí, podía pedir lo que quisiera (que de hecho se cumplió) pero sin requisitos de control. Recibí el refuerzo de Diksha del taller de enero/05 con interés e intención pero sin expectativa, demandé efectividad a Amma y Bhagaván, con autenticidad, fuerza y aceptación de resultados. Dos días más tarde (parece que en mí es una constante hasta ahora, todo viene 48 hs después) bajó la Gracia Divina y me despertó, ahora con su asistencia está saliendo dolor, bronca, toxinas, de ésta y otras vidas... Fuí una mujer pariendo, experimenté mi nacimiento y la primera vez que me mostraron a mi madre, regresé a momentos en mi cuna escuchando a mi madre. Sentí que era mi hermana teniéndome en brazos, podía registrar su sentir y el mío. Reviví situaciones traumáticas de la infancia, fui dolor de otras muertes, mujeres desgarradas sosteniendo un cuerpo en un campo de guerra, un cadáver descomponiéndose hasta quedar solo huesos pero todavía atrapado en sentir su dolor y el de su nieta llevándole flores a su tumba... Ahora me consta que sin la Presencia Divina no podría siquiera mirar de costado lo espantoso que estaba guardado en mi interior, mío, de mis padres, de las guerras, de la humanidad. Se manifestó en mí un animal salvaje, una furia inhumana. Pero puedo acariciar sus pelos erizados, limpiar la espuma de su boca y darle libertad de ser. No sabía de su existencia, no preciso su intromisión. Hace días que está yéndose, pero todavía resiste un poco, llegué a acariciar su placer por su sentir y su deseo de no querer soltar. Las enfermedades están sucediéndose una tras otra y la medicación no hace efecto. Como hacerle entender a mi madre que no estoy enfermo, que son traumas del pasado que se están yendo tomando esa expresión. Mi hermana mayor es médica, por el bien de su psiquis me tomé todas (casi) las pastillas que me mandó. Mientras tanto adentro todo está bien, en paz, recibiendo abierto todo. Todo Gracias a Amma y Bhagaván, a Gaby y Fer (¡¡¡Uds. son de fierro!!!), a Juana, a Verito, a mi familia, a Pao y sobre todo gracias a mí por haberme animado. Eugenio. |